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jueves, 13 de octubre de 2011

La vida de las mujeres, de Alice Munro



Hace apenas unos días que La vida de las mujeres de Alice Munro ha llegado a nuestra librería, una joya que no os podéis perder.





Alice Munro no escribe: trabaja con marfil. Jane Austen explicó así su forma de escribir: “el marfil con el que trabajo precisa de un pincel muy fino y el resultado después de tanto trabajo es casi imperceptible”. Tanto Austen como Munro usan una materia prima muy delicada: las emociones, las mismas que nos hacen llorar de felicidad y estallar a gritos.


La vida de las mujeres se escribió en 1971 pero hasta 2011 no había sido traducida al castellano. Nos llega gracias a Lumen, que rescata el texto como si de una ostra escondida durante años se tratase, para lucir ahora sin haber perdido ni un ápice de su singular belleza. Novela de autodescubrimiento y crecimiento personal en la que su protagonista, la joven Del Jordan, escoge dejar atrás los convencionalismos como el matrimonio, los hijos, la iglesia, para arriesgarse y forjar su propio camino –una suerte de Jane Eyre canadiense. Los detalles cotidianos que toman vital importancia, junto a la sensibilidad y lucidez extremas de la autora, revelan influencias de Virginia Woolf. La ironía y su aparente distancia saludan a Penelope Fitzgerald. Y la misma Munro se declara deudora de Flannery O’Connor, Katherine Anne Porter y Eudora Welty.

Pero Alice Munro se vale por sí sola. Entrenada en el mundo de las short stories o cuentos —según en qué idioma la leáis—, Munro domina con un estilo propio el arte de la sugestión y el detalle hasta un extremo que intimida. Pero al mismo tiempo invita a la complicidad, como en Demasiada felicidad, donde la autora contrarresta ideas preconcebidas con momentos horribles descritos con exquisitez, para así “descubrir lo extraordinario en lo ordinario”, según la revista Newsweek.

¿Queréis más? Su cuento «The Bear Came Over the Mountain» fue adaptado a la gran pantalla bajo el nombre Lejos de ella, dirigida en 2006 por Sarah Polley y protagonizada por Julie Christie y Gordon Pinsent.

La vida de las mujeres ha sido calificada de autobiográfica por el descubrimiento de la vocación literaria que siente la protagonista (aunque la autora afirma que la novela es sólo autobiográfica en forma, no en contenido). El efecto final es de cercanía, Munro sabe cómo despertar empatía en sus lectores —trabajando el marfil.


Otras perlas de la autora son Demasiada felicidad (Lumen), Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (RBA) —que acaba de salir en catalán de la mano de Club Editor: Odi, amistat, festeig, amor, matrimoni—, La lunas de Júpiter (Random House Mondadori), y La vista desde Castle Rock (RBA).

Alba, de Laie Pau Claris


Tràiler de Lejos de ella

lunes, 10 de octubre de 2011

Donde se guardan los libros: Bibliotecas de escritores, de Jesús Marchamalo


Siruela acaba de editar el nuevo libro bibliófilo de Jesús Marchamalo, titulado Donde se guardan los libros. Bibliotecas de escritores, tras Córtazar y los libros y Tocar los libros.



Tres títulos con la palabra “libros” muestran cuál es la pasión de este autor, pasión compartida por los escritores a los que visita para que le muestren sus bibliotecas, entre ellos, Savater, Vila-Matas, Puértolas, Rico, Trapiello, hasta un total de veinte escritores de expresión castellana.

Desde luego, las recientes decisiones de Ikea de vislumbrar un futuro sin estanterías para libros no se aviene para nada con las fotos aquí reproducidas, donde vemos verdaderos muros de libros, compañeros de vida de los escritores, a veces acomodados entre maderas, pero muchas otras apilados por todas partes.

Las fotos personales y objetos singulares refuerzan el fetichismo que hace que la biblioteca de uno sea como una extensión de sí mismo, una coagulación del alma lectora en el exterior amueblado. Me han encantado los hipopótamos en miniatura en la biblioteca de Vargas Llosa, como si esa naturaleza casi anfibia le viniera bien al lector, que tiene una parte de su mente en la realidad ordinaria y otra en el mundo de letras e imaginaciones de la literatura, que en sus mejores momentos proporciona experiencias de placer auténtico: mundos que a veces se iluminan mutuamente, aunque la opacidad campe a sus anchas.

En la librería tuvimos un libro editado por Yale University Press en el que se mostraban las bibliotecas de varios arquitectos contemporáneos, y para noviembre se anuncia en la misma editorial un Unpacking my library. Writers and their books, en el que podremos curiosear en las bibliotecas de Jonathan Lethem, Junot Diaz, Edmund White, el crítico James Wood y su mujer, la novelista Claire Messud, entre otros. El título de la serie, Desempaquetando mi biblioteca, proviene de un famoso artículo de Walter Benjamin, que nos cuenta de los libros colocados en estanterías como fruto del "aburrimiento del orden" o como un círculo mágico rodea a los libros muy queridos. Esperemos que esa magia, como la de Harry Potter o la de Giordano Bruno, que no es más ni menos que los dados de las vidas posibles zumbando en la imaginación al lado o al fondo de la vida real, no se detenga o en todo caso, se detenga cuando cada lector lo decida.

José, de Laie Pau Claris

miércoles, 5 de octubre de 2011

1Q84 Libro 3, de Haruki Murakami



Las dos lunas siguen en el firmamento y la frontera entre los dos mundos es imprecisa.
 
Aomame ha decido esperar. No dejará el piso franco y hará guardia cada noche esperando a que Tengo aparezca de nuevo en el parque.

Tengo se ha instalado por un tiempo en el "pueblo de los gatos" para velar a su padre, que está en coma en la residencia. En realidad espera por si la crisálida del aire que contiene a una Aomame niña vuelve a aparecer.

Un cobrador de la NHK llama insistentemente a la puerta. Aomame no responde pero se inquieta y Fukaeri tampoco está tranquila.

Ushikawa, presionado por Vanguardia, empieza a investigar el asesinato de su líder y va tirando del hilo.

Los protagonistas han decidido arriesgarse, abandonar su rutina, avanzar con determinación, aunque apenas se muevan, y estar atentos por lo que pueda suceder. Porque algo sucederá. 

Dos mundos que coexisten, un amor incondicional, una denuncia de la intransigencia y del fanatismo. Una historia que, renunciando a la lógica, se explica y desarrolla a través de los sentidos.

Cèlia, de Laie Pau Claris

viernes, 30 de septiembre de 2011

Libertad de Jonathan Franzen

Se han publicado muchas reseñas de Libertad y se ha promocionado en muchos países desde que se publicó en Estados Unidos y Obama la recomendó. La acabo de leer y tengo que decir que no me ha defraudado, sino todo lo contrario.

La obra gira en torno de sus personajes principales, Walter Berglund y Patty, un matrimonio con dos hijos que ha conseguido una posición acomodada y son socialmente reconocidos. Este planteamiento inicial pronto se resquebraja cuando empezamos a conocer los deseos, secretos y miedos que nunca han querido manifestar. Franzen disecciona sus vidas y las de otros personajes que tendrán un peso específico en la obra por la estrecha relación que tienen con ellos: Richard, el mejor amigo de Walter, Lalitha, su colaboradora, y Joey, su hijo.

Libertad es una gran novela psicológica, donde se cuestiona los valores como la familia, el amor, la amistad, la política, etc. Quizás sea verdad que, como dicen, tenemos en las manos la gran novela americana. Vosotros, amigos lectores, seréis quienes lo vais a decidir! Os animo a leerla.

Conxa, de Laie Pau Claris

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Inutilidad sin fin de la lectura


Se publica estos días en la editorial 451 la primera traducción de una obra del francés Charles Dantzig, ¿Por qué leer?, un ensayo ameno sobre la lectura, ejercicio narcisista



que a muchos lectores ni se les pasaría por la cabeza cometer, pero que a otros muchos les apasiona, sobre todo si produce obras de tal magnitud como Sobre la lectura de Proust, Leyendo, escribiendo de Julien Gracq, divertidísimas como Gracias por no leer de Ugresic, o políticamente intensas como Leer con niños de Santiago Alba Rico. En la solapa del libro leemos la provocación: "Leer es inútil. Por eso es una gran cosa".

Auténtico potlatch del espíritu, las miles de horas invertidas en una vida media de lector, más allá del surfing de la mirada y la imaginación por las olas de las páginas, van dejando posos de placer e intrigas diversas, otras veces la zanahoria perseguida a lo largo de los tomos no deja el sabor de boca esperado, y el lector va dibujando el claro perfil a evitar de "los malos libros", a cada uno toca decidir cuáles son y por qué razones.

En ese terreno hedonista, no nos tiene que extrañar que Dantzig fuera amigo de Bernard Frank, el gran periodista francés al que Joan de Sagarra no deja de rendir homenaje en cuanto tiene ocasión. Grasset reedita en octubre, Le dernier des mohicans, que Frank publicó en 1956, como una respuesta al existencialismo atormentado de Sartre, reedición que incluye un extenso prólogo-retrato de Dantzig sobre la importancia de Frank.

Este fenómeno curioso de nombres que hasta ahora habían sido desconocidos, y de repente empiezan a proliferar por sitios diferentes, no le será desconocido a ningún coleccionista de libros o experiencias lectoras. Yo estaba leyendo en el New Yorker de agosto un artículo sobre Rimbaud, y justo cuando está explicando el momento en que Verlaine le pegó un tiro a Rimbaud, Daniel Mendelsohn, el autor de la inmensa Los hundidos (ed. Destino), escribe: "y como dice el agudo crítico Charles Dantzig, — entonces nuestro anarquista avisó a la policía".

José, de Laie Pau Claris

lunes, 19 de septiembre de 2011

El hombre que amaba a los niños



Se edita finalmente en castellano la novela de culto de Christina Stead El hombre que amaba a los niños, publicada en 1940.





El verano pasado, Jonathan Franzen, en un artículo extenso en el New York Times, explicaba los placeres de una relectura reciente. Uno de sus mejores amigos, el malogrado David Foster Wallace, había hablado varias veces en sus cursos en Pomona de esta curiosa novela de la escritora australiana (1902-1983). Aquí se puede ver su ejemplar anotado de la novela junto con otras, tal como estan en el archivo en la University of Texas:


De hecho, y como a veces ocurre con los libros, no fue hasta que Randall Jarrell (el poeta que escribió algunos de los mejores artículos de crítica literaria del siglo XX, varios sobre el poeta Robert Frost, y casi totalmente desconocido en nuestro país) prologara la obra en una reedición de 1965, cuando se difundió su gran calidad literaria, merecedora de estar entre las grandes novelas del siglo XX; otra gran novela sobre la familia, esa estación orbital de la vida humana, donde el avistamiento de estrellas fulgurantes y de maravillosas rotaciones, el aprendizaje del alfabeto del cosmos se mezcla con el peligro potencial de la falta de oxígeno y los meteoritos letales en cruel clinamen.

Una gran recuperación, en la linea de lo que muchas pequeñas editoriales estan intentando —y alguna grande, a veces, también.

José, de Laie Pau Claris

viernes, 2 de septiembre de 2011

Montaigne siempre es un placer

Acaba de llegar a las librerías la traducción del libro de Sarah Bakewell Cómo vivir, o una vida con Montaigne, uno de los ensayos más celebrados en el mundo anglosajón de la temporada pasada.


En veinte amenos capítulos, nos habla de las diferentes respuestas que en sus 107 ensayos ofreció Michel de Montaigne sobre la cuestión principal: cómo vivir; respuestas que han fascinado a lo largo de cinco siglos a lectores tan diferentes, y en el fondo similares en su pasión por estar "en un rincón con un libro", como Pascal, Nietzsche, Emerson, Josep Pla, Stefan Zweig y muchos más.

Partiendo de la propia experiencia, pero diametralmente diferente a la opción cartesiana, y de la lectura apasionada de los clásicos griegos y latinos, Montaigne se retiró a escribir después de haber llevado una vida activa como hombre político, a caballo, como le captó Jean Lacouture. Con un epicureísmo latente, rechaza la cultura pesada, erudita, libresca en aras de una claridad vital, de una sencillez recomendable.

Nietzsche le elogió diciendo: "Que un hombre semejante haya escrito ha aumentado el placer de vivir en esta tierra". Seguramente, George Steiner, en el nuevo libro que aparece en noviembre sobre La poesía del pensamiento en la editorial New Directions, hará mención del francés, que en Ensayos II, 12 escribió que "los misterios de la filosofía tienen muchas cosas extrañas comunes a las de la poesía".

Como si fuera un protoblogger (y no en vano Bakewell empieza su libro hablando del narcisismo del siglo XXI, "en una pesca de media hora en el océano de blogs, twits", "millones de individuos fascinados por sus propias personalidades y gritando en busca de atención"), una frase famosa de los ensayos: "Todo está lleno de comentarios", parece una auténtica queja ante la mera marca individual, sin más transcendencia cultural que la frase de móvil "estoy aquí" o como la inscripción que vio Gombrowicz tallada a navaja en un Cristo de madera en una Iglesia de Argentina, "Te quiero, María. Lucas".

Como profesora de escritura creativa que es, Sarah Bakewell nos deleita con su frescura y su forma entretenida de recordarnos porqué Montaigne siempre es un placer.

José, de Laie Pau Claris